lunes, 16 de enero de 2012








                                 
 
 
A través de la conjunción de técnicas funcionales (ejercicios lineales) y técnicas sensibles (ejercicio del mundo simbólico), convertirnos en “luthieres” para construir nuestro instrumento.




Pasar de un cuerpo cotidiano a uno extracotidiano. Y luego, "ejecutar" y "afinar"; emprendiendo el camino hacia la improvisación.



Musicalizar el cuerpo. Abrirlo y fortalecerlo.



Escuchar y desarrollar el propio lenguaje.



Lo sensible y lo funcional interrelacionado.



Ritmo.



Fuerza, elongación, técnica, cuerpo musical.



Descompresión, disponibilidad, enraizamiento, energia.



Calidad de movimiento.



Espacio.



Forma.



Improvisación.



Y música...





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